Darte hasta lo que no tengo, eso te ofrezco, el mundo como lo pintabas, eso te presto. Te ofrezco toda confianza, toda la que te entrego, mil y una sonrisas, para todos tus lamentos, toda mi atención a cada uno de tus movimientos. Te ofrezco mis manos, para cuando caigas, te agarres fuerte y vuelvas, te regalo mil de mis cariños para todos tus dolores y nostalgias, todas tus lagrimas de mi irán acompañadas. Te doy mi compañía para que no exista tu soledad, te doy mi sinceridad y aprecio para tu tranquilidad, te doy todo lo bueno de mí para ti, para que hagas provecho de todas mis virtudes. Te muestro que lo difícil es más fácil de lo que piensas, que no hay complicación que valga para todo esto que nos pasa. Te enseño que tu imperfección para mi es la mayor de las perfecciones, te enseño un camino con un rumbo fijo, se unen dos rumbos en uno solo y que he de caminar contigo. Te recuerdo cada día lo esencial que es para mí tus días y días, si estas bien o estas mal, para yo saber si te puedo ayudar o simplemente alegrarme porque todo marche bien. Te diré que aun me queda por aprender y conocer más de ti, porque tu nunca acabas y siempre hay más. Te puedo afirmar no ser iguales, dos polos diferentes atraídos por lo mismo y que al fin y al cabo acaban unidos siempre… porque te quiero y tu me quieres.
Porque te diré lo que se y es que: te ofrezco de mí hasta lo que no tengo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario