Por desgracia, hace una semana me tocó vivir una situación horrible, lo peor que, por ahora, me ha pasado en la vida. El sábado de la semana pasada me dieron la noticia de que una persona a la cual apreciaba como a nada y quería especialmente por ser como era, había fallecido. Era imposible de creer, incluso, me paré a pensar y creí que se trataba de una absurda broma. Pero no, cada minuto que pasaba, la mala noticia iba acercándose a la realidad y, finalmente, me lo confirmaron. Una sensación de angustia y, otra de tristeza, invadieron mi cuerpo en cuestión de segundos. Las lágrimas eran inevitables nada más imaginar su sonrisa y el saber que nunca más volvería a verla en directo. Sé que esté donde esté, está bien, que nos protege y que sigue sonriendo cada día, a carcajadas, que ya no sólo escucho el canto de los pájaros por las mañanas, sino que, el sonido de su contagiosa risa también.
Tuve la gran suerte de formar parte de su vida, de vivir con ella miles de momentos increíbles y especiales como ella y, como no, de compartir todo lo que teníamos.
Te fuiste, dejaste un vacío imposible de rellenar. Y no olvides que, siempre, vas a estar presente y que nadie podrá sustituirte.
Te quiero, gracias por todo Laura.